REFLEXIONES SOBRE EL DÍA INTERNACIONAL DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Visión Intercultural    

fjrmay@hotmail.com

Francisco J. Rosado May: PROFESOR INVESTIGADOR DE TIEMPO COMPLETO EN LA UNIVERSIDAD INTERCULTURAL MAYA DE QUINTANA ROO

El 24 de noviembre es considerado en muchos países como el Día Internacional del Cambio Climático. Si bien la ONU no ha proclamado formalmente esta fecha, las diversas acciones y declaraciones del Secretario General, Antonio Guterres, no dejan duda sobre la necesidad de incrementar los esfuerzos para atender adecuadamente este reto global y local.

Evidencias científicas muestran que nuestro planeta está muy cerca de entrar a un punto sin retorno. La meta es no llegar al incremento promedio de 1.5oC la temperatura del planeta para el 2030. Así lo han establecido la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el Protocolo de Kyoto, el Acuerdo de París, el Acuerdo de la Partes, los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible, etc. Cada país, y sus niveles internos de gobierno, debe generar acciones guiadas por los instrumentos internacionales antes mencionados, no solo en su ministerio de temas ambientales sino en todas las áreas. Educación, economía, producción de alimentos, industria, turismo, cultura, etc., deben tener como elemento transversal el tema ambiental.

Pero no es tarea fácil.  Por un lado, se necesita inyectar recursos financieros para la sustitución de procesos contaminantes a otros sostenibles, ¿cómo generar ese recurso? Por otro lado, se necesita personal altamente capacitado no solo técnica sino social y políticamente para una mejor actuación en su área de responsabilidad laboral, sea en la parte directiva, operativa o legislativa. Adicionalmente hay un área que ha recibido muy poca atención, la que hace algunos años se llamaba discurso y ahora se denomina narrativa, que descansa en la premisa de “cualquier objetivo que se desee alcanzar exitosamente, se logra a través de una comunicación eficaz”. Vale la pena recordar que todos los sistemas, sean alimentarios, educativos, energéticos, industriales, etc., construyen una narrativa diseñada para retroalimentar y mantener el objetivo central de ese sistema, que en la mayoría de los casos es monetario.

La comunicación, elemento central de una narrativa, es un proceso de ida y vuelta. Como señala Umberto Eco, en ese proceso la transmisión del mensaje lleva implícita una forma de codificación cultural de modo que su recepción e interpretación eficaz debe pasar por una decodificación con los mismos parámetros culturales. Solo así se establece una comunicación eficaz. Por lo tanto, para que un sistema nuevo reemplace a otro, se requiere fomentar una nueva narrativa y para ello la comunicación eficaz es necesaria.

Hoy sabemos que los sistemas alimentarios convencionales, aquel que descansa en el uso de pesticidas, maquinarias, organismos genéticamente modificados, emiten alrededor del 25% de los gases que causan el calentamiento global y son responsables de la pérdida de biodiversidad hasta en un 80%. Este sistema ha creado una narrativa que se ha arraigado de tal forma en la gente que no hay que descuidar este frente en los esfuerzos para controlar el cambio climático. Veamos.

Aun cuando en español tenemos palabras como hierba o arvenses, el término maleza predomina en el calificativo de las plantas que crecen con los cultivos. Maleza viene del latin “malus”, malo, y por tanto hay que erradicarlo. Para ello el sistema ofrece la palabra herbicida (curiosamente no malicida), además tiene el respaldo de la investigación científica y la facilidad en su aplicación para evitar el fuerte trabajo de deshierbar a mano.

Con base en el incremento en el consumo de herbicidas, se puede decir que la mercadotecnia ha sido exitosa, que la narrativa a favor del sistema que usa esas palabras se ha impuesto sobre la otra narrativa que considera que no todas las plantas que crecen con los cultivos son malezas, sino que varias de ellas son medicinales o comestibles o sencillamente porque facilitan la presencia de enemigos naturales de las plagas.

Así se creó el sistema alimentario que depende de pesticidas, fertilizantes, gasolina, que ha contribuido al calentamiento global. Por eso es necesario atender adecuadamente el frente de la comunicación y la construcción de una nueva y mejor narrativa que sustituya a la dominante.

Es cuánto.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba